El Director General Deportivo

8 06 2017

Hace unos días, Oscar Julià escribía un post sobre la nueva estructura directiva que se había anunciado en el club. Allí dejé un comentario que he pensado desarrollar mejor en un post propio.

El fútbol se profesionalizó hace ya muchos años y quien no lo haya aceptado todavía tiene un problema.

El fútbol de clubs y de los aficionados se comenzó a profesionalizar cuando se obligó a todos los clubs (ejem, bueno, no a todos…) a convertirse en S.A.D, es decir, dejar de ser clubs para comenzar a ser empresas. Como cualquier otra empresa, dejaban de pertenecer a los socios, para pertenecer a los accionistas. También dejaron de ser los socios quienes decidían el presidente, si no sus accionistas. En algunos casos, de quien más dinero tenía. Es decir, como cualquier otra empresa.

Años más tarde se dio otro cambio hacia la profesionalización, dando paso a lo que conocemos como el “fútbol moderno”: se pusieron nombres a las camisetas y, por lo tanto, se personalizaron los números. Eso era el primer paso al merchandising, patrocinio, el individuo sobre el equipo… Y, poco a poco, llegar hasta donde se ha llegado.

Guste o no guste, el fútbol se ha profesionalizado y, en consecuencia, los clubs también tienen que profesionalizarse y actuar en consecuencia. Los clubs que sepan adaptarse a dicha profesionalización seguro que tendrán menos problemas que los que no lo hagan. Y, en el caso que nos preocupa, creo que en nuestro caso vamos tarde.

Con este nuevo cambio en el organigrama damos un paso hacia dicha profesionalización y a una mejor gestión del club. No entraré a debatir nombres. Si Óscar Perarnau es la mejor persona o no, ya que no lo conozco ni personal ni profesionalmente. Y siempre intento evitar pronunciarme de algo que no conozco. Aunque parece que no es algo que se lleve últimamente… Pero sí que me gusta la separación de poderes en la dirección general.

En cualquier empresa encontramos, en los más altos niveles, puestos como CTO (máximo responsable tecnológico de la empresa), CMO (máximo responsable de márketing), CFO (máximo responsable en finanzas), etc. Todos ellos dependiendo de una persona, el CEO o máximo responsable ejecutivo de la empresa. ¿Y esto porqué? ¿Porqué no poner sólo una persona? Pues por que la idea es que cada área sea dirigida por una persona del campo, una persona que (supuestamente) domine y entienda de lo que se gestiona en su área (aunque, tristemente no siempre sea así)

¿Porqué no hacer lo mismo en un club de fútbol? ¿Porqué el máximo responsable ejecutivo del área deportiva tiene que ser una persona que no viene del mundo del deporte? ¿Porqué no tener un director ejecutivo que gestione al máximo nivel el área deportiva y que venga del mundo del deporte? ¿No será mejor tener eso que lo que teníamos ahora que era una única persona del mundo de los negocios?

Como comento, para mí, organizacionalmente, es una decisión acertada. Una decisión y una separación de poderes que debería servir para mejorar. Que, además, es totalmente compatible con con el rol de Jordi Lardín como Director Técnico. Pero, como siempre, hablamos de personas y las buenas decisiones pueden ser estropeadas por las personas en los puestos. Esperemos que no sea este el caso.