“Don’t feed the troll”

4 01 2016

Supongo que muchos de vosotros cuando erais niños también lo hacíais. Entre otras muchas gamberradas de niño, una de mis favoritas era descolgar el teléfono, marcar un número aleatorio y hacer rabiar al que había al otro lado. A veces inventándome una tontería, a veces simplemente con el silencio. Mis vecinos y yo nos íbamos turnando y cambiábamos estrategia. Pero siempre había una cosa común, si la persona al otro lado rabiaba repetíamos número de teléfono, a veces incluso de forma inmediata. Si veíamos que no se enfadaba y/o nos seguía la corriente, ese número de teléfono ya no lo repetíamos.

Años más tarde, ya de adolescente, en casa fuimos víctima de la misma broma. Un familiar mío cogió el teléfono y estalló. ¿Resultado? volvieron a llamar, volvió a cogerlo el mismo familiar y les dijo de todo. Así varias veces, hasta que me acordé de cuando era pequeño y cogí el teléfono yo. Les seguí la broma y se acabaron las llamadas. No había rabia, no había gracia, no había diversión.

Esto es lo que hoy en día se conoce como Don’t feed the troll. Cuando buscas la provocación ya sea mediante el insulto, la manipulación o las mentiras, la respuesta sólo conduce a la retroalimentación. La provocación ha surtido efecto y la próxima vez se repetirá.

Hace ya bastante tiempo que decidí que no entraría al juego sucio que la maquinaria mediática afín a los culés provoca cada vez que no ganan un derby. Al principio entraba al trapo a todos los foros y discusiones que se me ponían por delante, incluso me divertía, pero ya me cansé de ser cómplice de seguir alimentando a la bestia, de alimentar al troll. Todavía me sigue costando no entrar ante tanta basura y juego sucio que generan, pero no quiero seguir alimentando al troll. Las primeras veces hace gracia ver al troll difamar, pero ya es cansino. Y mientras menos respuesta reciban, menos gracia hará la “broma” y más solos se quedarán.





No puedo quejarme de Poche

10 01 2012

Pochettino no es perfecto y podremos quejarnos de él muchas cosas. Podremos no entender ese empecinamiento que parece tener poniendo a Galán en banda derecha, cuando no tiene nivel para jugar en el Espanyol. O puede ser criticable esa obsesión por no cambiar el sistema y no saberse adaptar a según qué rivales y según qué circunstancias de los partidos. También se podría criticar esa manía, muchas veces, de hacer los cambios tarde y, en ocasiones, sin sentido. Pero, a pesar de todo esto y muchas cosas más que se puedan decir, a mi me es imposible quejarme y criticar su trabajo y, a día de hoy, no lo haré. Lo que está haciendo temporada tras temporada no tiene nombre y hay que saber valorar lo que ha hecho hasta el momento.

Desde su primera temporada en el Espanyol sólo ha tenido problemas, todo tipo de problemas, y no sólo ha salido de todos, sino que el equipo, año tras año, parece ir creciendo, en silencio. Cogió un equipo destrozado casi en segunda, sufrió el fallecimiento de un jugador, le han vendido titulares a mitad de temporada, cada verano le venden, al menos, un par más (incluso esta temporada cuatro) y, temporada sí temporada también, tiene que sufrir una plaga de lesiones que incluye hasta los porteros. Y poco a poco, en silencio, sin quejarse de nada, ha ido luchando contra todo.

Ha inculcado al equipo un estilo de juego muy definido, algo que, probablemente, sólo hemos podido ver, en los últimos años, con Valverde o Camacho. Se puede ver una filosofía de cantera, apostando claramente por la gente de filial y dándole, a la gran mayoría, los minutos que necesitan. Y si miramos hacia atrás en el tiempo sólo podemos ver que el equipo ha ido creciendo poco a poco y cada vez más regular. Y todo esto sin quejarse del desmantelamiento que sufre cada año, sin reclamar que así, con falta de recursos, no se puede trabajar y demostrando que trabajando serio se pueden conseguir resultados.

Desde la parte profesional de la gestión de equipos, yo sólo puedo quitarme el sombrero ante Pochettino de cómo está trabajando ante este entorno profesional tan incómodo. Eso no significa que tenga crédito indefinido, al menos por mi parte. Mientras siga trabajando así tendrá toda mi confianza y no me quejaré de su trabajo, cuando haga menos de lo que puede hacer con los recursos de los que disponga…

P.S.: La holgazanería y pereza que tengo últimamente a la hora de escribir posts en el blog han hecho que un post como este, que lo tengo pensado desde hace más de una semana, parece demasiado oportuno después del partido contra el Barcelona.





Reservado el derecho de admisión… a culés

16 12 2010

Por segundo año consecutivo se va a “prohibir” la asistencia de culés al campo de Cornellà, a raíz del tristemente famoso incidente de las bengalas protagonizado por unos indeseables que ni aman el fútbol, ni el deporte. Es una radical decisión tomada por nuesta directiva que, como todas las decisiones, trae una polémica que la acompaña.

En primer lugar quiero destacar que he puesto la palabra prohibir entre comillas. Esto es porque, lo que se dice prohibir, en la estricta definición de la palabra no se prohibe la entrada a nadie. No sé exactamente cómo lo van a gestionar este año, pero creo que es igual que el año pasado, donde no se prohibió la entrada a nadie. Simplemente lo que se hace es vender entradas a socios. Aficionados culés pueden ir y nadie se lo impedirá, pero siempre y cuando conozcan a un socio periquito. Es decir, todo aquel que quiera ir, sea del equipo que sea, sólo podrá ir si es a través de un socio periquito que le compre las entradas. El año pasado ya se vieron culés por Cornellà y este año seguramente que se volverán a ver. ¿Qué se consigue con esto? Que alguien se haga responsable de los actos. Si alguien va al campo a través mío y la lían, yo seré el directo y único responsable de los actos realizados.

Aficionados culés los ha habido toda la vida en nuestro campo. Recuerdo cómo en el Gol de General mitre (nunca supe si era el norte o el sur… aunque ahora en Cornellà  sigo sin saber en qué gol estoy) estaban entre los aficionados pericos sin ningún tipo de problema, ni altercado. Recuerdo ver aficionados culés mezclados entre los pericos en Montjuich. Al menos por mis zonas lo máximo que he visto es cómo un aficionado culé, con su camiseta, se llevó una lluvia de bolas de papel, nada más. Mientras que sí que he visto cómo a un aficionado merengue se lo tuvo que llevar seguridad porque peligraba su integridad física.

En segundo lugar, estoy de acuerdo que algo había que hacer y ya se vio que el vender las entradas por ServiCaixa (como se hace en cualquier otro partido) no funcionó y no se supo gestionar, ni controlar bien. Así que alguna acción había que tomar. Pero yo no hubiese tomado la medida que ha tomado la directiva. No sé si es la mejor que se ha podido tomar, no sé si se ha consensuado junto con el Barcelona o las razones, pero desde mi posición no es la mejor solución. Personalmente, creo que los aficionados culés también deberían poder entrar, como han hecho toda la vida en Sarrià y Montjuich, y que lo que se debería haber hecho es ceder entradas al Barcelona y ellos, responsabilizarse de sus seguidores. Ellos los conocen, que ellos decidan a quién venden y que ellos se responsabilicen. Posiblemente la medida actual busca calmar los ánimos durante unos años antes de volver a la situación normal. Posiblemente lo que busque es dispersar los aficionados para que no haya grandes grupos que, a fin de cuentas, son los que la suelen liar. Pero, a priori, para mí no es la mejor solución y, como habitualmente, “prohibir” es la peor de las soluciones





Desgaste

21 12 2009

Se me ocurrió ir al campo una fría noche de diciembre y el RCD Espanyol me lo agradeció deparándome el partido más soporífero de la temporada. Y el más desagradable.

Con la excusa de que si le juegas a fútbol al Barça te mete cuatro, se dedicaron a no jugar, a empujar, atropellar, patear e insultar. Si los demás equipos optan por la misma opción, el Barça durará tres domingos antes de caer asesinado.

No es eso. Se juega y se gana o pierde, pero no se sale, deliberadamente, a impedir el juego. Y no se hace porque los que pagamos no vamos a ver cómo un energúmeno le pone la plancha a Piqué en el medio del campo. Vamos a ver fútbol, jugadas trenzadas de ambos equipos y goles, a ser posible.

Me alegró ver a Iniesta llevarse la pelota al córner, como hacía Kubala, cuando faltaban tres minutos. Sólo los superclase se atreven con eso. Fue un recuerdo muy bonito.

Por cierto, a ver si este año el RCD Espanyol juega con esa agresividad contra el Real Madrid. Normalmente le suele jugar como un filial.


Podría decirle a este hombre que un equipo que tiene alrededor de 10 ocasiones de gol en una segunda parte no es un equipo que sale a destruir fútbol. Podría decirle que un equipo de fútbol que tiene cerca de un 50% de posesión de balón durante gran parte de la segunda parte no es un equipo que sale a destruir fútbol. Podría decirle que si no le gusta ver cómo un jugador le hace la plancha a Piqué en el centro del campo, tampoco creo que le guste ver cómo Ibrahimovic se merece la expulsión pegándole un codazo a Chica (o cómo, en el derby del año pasado, otro energúmeno – como él dice – , lesionó a Ángel para el resto de la temporada). Pero no se lo diré porque como no vi el partido, mi opinión sobre el derby está basada en lo que escuché por COM Ràdio y no me gusta opinar sobre lo que no he podido ver, porque probablemente mentiría.

También podría decirle que si no ve a un jugador perder el tiempo en el banderín de corner desde la época de Kubala, es que poco fútbol ha visto desde entonces. También se le podría decir que si para él jugar al fútbol es dejarles todos los espacios posibles al Barcelona (o cualquier otro gran equipo) para que te meta, al menos, 4 ó 5 goles, es que no entiende de fútbol. O que si no entiende que las necesidades (deportivas y anímicas) de un equipo que lleva 5 partidos perdiendo y con un coladero por defensa son diferentes a las de un equipo en racha, es que poco sabe de fútbol. Pero tampoco se lo diré, porque suficiente tiene con no saber de fútbol.

Por último, se le podría explicar que el Espanyol, históricamente, siempre ha plantado cara y ganado más partidos al Madrid que al Barcelona (algo que ya se publicó en el diario donde él escribe). También que, el Espanyol, sólo lleva 4 – 5 años plantándole cara al Barcelona porque, hasta entonces, le tenía miedo escénico. O que, posiblemente, si el Espanyol no emplea esa misma agresividad contra el Madrid que contra el Barcelona es porque no la necesita, porque siempre le ha sido más fácil ganarle o, como mínimo, plantarle cara. O, incluso, que durante muchos años gran parte de la afición nos quejábamos que al Madrid (u otros grandes) se le plantaba cara, pero cuando tenían al Barcelona delante les entraba el miedo en el cuerpo. Pero qué se le puede decir a una persona que opina de un equipo sin ver sus partidos y sin saber cómo juega.

Así que, sólo le diré que la próxima vez que quiera mentir sobre un equipo que, al menos, se digne a ver sus partidos, a saber cómo llega a un partido y saber qué necesidades tiene. Que después, las tonterías que escribe, hay gente que se las cree y tenemos que escuchar lo que tenemos que escuchar.

Fuente | Desgaste – Mundo Deportivo